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martes, 12 de abril de 2011

Carta a dos anfitriones

............Queridos míos:

............Hemos consultado la previsión meteorológica y no parece que vaya a llover por aquellos lares más que el día 15. Así que hemos pensado que, ya que hurtáis bicicletas en Ferrara, podríais practicar el hurto de góndolas en Venecia, por si la cosa se sale de los cauces habituales cuando visitemos el villorrio. La 'cosa' es el mar, claro. Pero no sé si bastará con una cizalla para desamarrar las góndolas; sed previsores y tened a mano un serrucho o, en su defecto, una taladradora.
............Por otra parte, debéis saber que he escogido la visita a Rávena para el día 16 porque las otras dos opciones no me parecían las más convenientes: a Trento se la tengo jurada desde el infame concilio y hoy me he enterado de que San Marino dice ser independiente desde el año 301, por lo que, no yendo allí, evitaremos que me ponga violento con los tridentinos, agarrándolos de la pechera, zarandeándolos y preguntándoles por qué, o que me dedique a llamar 'flipado' a todo el sanmarinense que se cruce en nuestro camino. De ese modo, además, no os pondré a vosotros en evidencia... salvo cuando interrogue a cualquier espagueti por no saber lo que les pasa en la boca. No incluyo en eso a mi costillita, pues ella es lo suficientemente excéntrica como para ponernos a todos en evidencia por cuenta propia con su lindo gracejo natural, y lo mío le importa un pimiento.
............Os advierto, por último, que está muy emocionada con este segundo viaje a Italia; preparaos para verla delirar de felicidad. Yo, naturalmente y sin embargo, procuraré mantener la flema de costumbre, esa maravilla que los británicos deberían exportar al resto del mundo junto con los secadores de manos supersónicos que cuelgan en los aseos de sus restaurantes y cafeterías.

............Ella os manda besos de tornillo, y un servidor, para compensar su exceso, una palmadita en la espalda.

............Vuestro a jornada parcial, excepto entre semana y los días laborables,

............César


............PD.- Nos habéis advertido que lleguemos pertrechados con toallas porque andáis escasos de tal adminículo. No hay problema. Pero si empezara a escasear también el papel de culo, por favor, dad la voz de alarma antes de la hora en que cierren las compuertas del avión, ya que quisiéramos usar las toallas solo para secarnos.

jueves, 28 de octubre de 2010

En el jardín de los Finzi-Contini

CAPÍTULO V: Los bancos

En Italia hay bancos y cajas de ahorros. Esto no es muy diferente a España, la verdad. Y también tienen la culpa de la crisis. Esto, pese a las particularidades italianas, también es igual que en todo el mundo. La primera vez que fuimos a un banco en Italia fue para ingresar el alquiler al propietario de nuestro piso (que es más joven y friki que yo). El cajero era un hombre de unos cincuenta años. Se estarán imaginando ustedes, queridos lectores, a un hombre tal que así. Nada más lejos de la realidad. Era un tipo con el pelo canoso a lo afro y la piel más morena que la de Beyoncè. Un pendiente de brillantito; collar, pulsera, anillos y reloj de oro. Camisa desabrochada y gustaba de terminar sus frases diciéndole ‘bella’ a La chica que va de acá de para allá. Vamos, que el tipo parecía un compañero de correrías de este otro. La chica que va de acá para allá decidió que la próxima vez buscaríamos otro banco donde pagar el alquiler. No sé porqué, la verdad.

Así que nos informamos y por fin encontramos una entidad donde podíamos abrir una cuenta en la que nuestros padres nos depositaran el dinero sin sufrir esos sablazos bancarios llamados comúnmente comisiones. Pero claro, estaba el inconveniente de que teníamos que firmar como un montón de papeles. Afortunadamente La chica que va de acá para allá se ofreció para ser ella quien diera sus datos y estar fichada por si la policia la requería

La chica que va de acá para allá (LCQVDAPA): ¡Y una mierda!

Ejem,… sigo. El otro inconveniente de abrirnos la cuenta en esa entidad era que la mujer que nos atendió tenia más bigote que Schuster (y por esta vez, no estoy exagerando). La chica que va de acá para allá y yo nos quedamos anonadados:

Mujer Del Banco Con Bigote (MDBCB): Firme aquí*.

LCQVDAPA: Joder, vaya mostacho.

MDBCB: Ahora firme aquí*.

Josef: Es imposible que nadie le haya dicho nada todavía. Debe tenerlo hace años.

MDBCB: Firme aquí también:*

LCQVDAPA: No puedo dejar de mirarlo. Es hipnótico.

MDBCB: Por último, firme aquí*.

Josef: Me recuerda a mi padre de joven, cuando tenía pelo y bigote.

(*)En italiano en el original.

jueves, 27 de mayo de 2010

La cerradura equivocada

............Liar los bártulos, aparte de una expresión que necesita ser apadrinada, nunca ha de constituir un disgusto si se exceptúan las tribulaciones, ni siquiera al abandonar algún paraje en el que se ha disfrutado como raras veces y uno descubre en el proceso que han desaparecido sus pantalones de la habitación que ocupa en un hostal. Sí, uno podría indignarse hasta que las orejas se le hiciesen carboncillo por tal descompostura, pero vayamos a los pormenores.
............A mi costillita, mujer infalible donde las haya en determinados asuntos, le tocó llevarme a Florencia, así que fuimos humildemente, con más pasiones que dinero, a la urbe amada por el gran caníbal. Embocamos la callejuela del hostalito, tan pictórico que abruma, con la extraña mezcolanza propia de lugares que parecen no estar seguros de la época en que existen, pero juvenil y bien apañado; y tras la cortesía de un beodo que nos deseó buona sera a medianoche, recogimos la llave de la habitación, que mi costillita introdujo en la cerradura y, después de forcejear con ella unos minutitos, partiola en dos.
............Intercambiamos miradas y balbuceos de inquietud, y tan presuroso como quien huye de un estropicio en dirección contraria a la debida y habiendo dejado a su perpetradora junto a la puerta, que quizá ya nadie abrió, bajé con la llave escindida y la blandí alegremente a la altura de los ojos del encargado, un tipo impasible, de pocas palabras, que acusome, inocente de mí, de ser very strong; y de nuevo en el descansillo, tras apercibirse de las auténticas dimensiones del patinazo y quedarse inmóvil unos segundos, nos explicó que había un par hostales en el inmueble, que nos habíamos metido en el que no era y ensartado la llave en la cerradura equivocada. Nos proporcionó otra, nos condujo a nuestra verdadera habitación y volviose a su puesto murmurando que a la mañana siguiente llamaría al patrono del hostal vecino y a un cerrajero, cuyo trabajo, naturalmente, tendría que pagarse. Y no supimos más. Así que lo único que me queda por reconocer es que espero que le hayan aprovechado los pantalones.

¿Entre los más buscados?

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