lunes, 17 de enero de 2011
Crónica de un premio anunciado
jueves, 28 de octubre de 2010
En el jardín de los Finzi-Contini
CAPÍTULO V: Los bancos
En Italia hay bancos y cajas de ahorros. Esto no es muy diferente a España, la verdad. Y también tienen la culpa de la crisis. Esto, pese a las particularidades italianas, también es igual que en todo el mundo. La primera vez que fuimos a un banco en Italia fue para ingresar el alquiler al propietario de nuestro piso (que es más joven y friki que yo). El cajero era un hombre de unos cincuenta años. Se estarán imaginando ustedes, queridos lectores, a un hombre tal que así. Nada más lejos de la realidad. Era un tipo con el pelo canoso a lo afro y la piel más morena que la de Beyoncè. Un pendiente de brillantito; collar, pulsera, anillos y reloj de oro. Camisa desabrochada y gustaba de terminar sus frases diciéndole ‘bella’ a La chica que va de acá de para allá. Vamos, que el tipo parecía un compañero de correrías de este otro. La chica que va de acá para allá decidió que la próxima vez buscaríamos otro banco donde pagar el alquiler. No sé porqué, la verdad.
Así que nos informamos y por fin encontramos una entidad donde podíamos abrir una cuenta en la que nuestros padres nos depositaran el dinero sin sufrir esos sablazos bancarios llamados comúnmente comisiones. Pero claro, estaba el inconveniente de que teníamos que firmar como un montón de papeles. Afortunadamente La chica que va de acá para allá se ofreció para ser ella quien diera sus datos y estar fichada por si la policia la requería
La chica que va de acá para allá (LCQVDAPA): ¡Y una mierda!
Ejem,… sigo. El otro inconveniente de abrirnos la cuenta en esa entidad era que la mujer que nos atendió tenia más bigote que Schuster (y por esta vez, no estoy exagerando). La chica que va de acá para allá y yo nos quedamos anonadados:
Mujer Del Banco Con Bigote (MDBCB): Firme aquí*.
LCQVDAPA: Joder, vaya mostacho.
MDBCB: Ahora firme aquí*.
Josef: Es imposible que nadie le haya dicho nada todavía. Debe tenerlo hace años.
MDBCB: Firme aquí también:*
LCQVDAPA: No puedo dejar de mirarlo. Es hipnótico.
MDBCB: Por último, firme aquí*.
Josef: Me recuerda a mi padre de joven, cuando tenía pelo y bigote.
(*)En italiano en el original.
lunes, 8 de marzo de 2010
Ropavieja
............"1.- Tomen la carne que ha sobrado del cocido y deshiláchenla en forma de hebras.
............2.- Corten pimientos y cebollas en cuadritos, ajo en trocitos muy pequeños y sofríanlos con orégano, pimentón y una pizca de comino y pimienta.
............3.- Agreguen tomate frito, la carne y un poco de vino blanco.
............4.- Déjenlo en el fuego hasta que se evapore el vino".
............¿Ya lo tienen? Perfecto. Ahora puedo seguir:
............Resulta que, tras unas cuantas probaturas, mi madre ha conseguido dominar el plato de tal manera que podría prepararlo con los ojos cerrados y un brazo atado a la espalda. Mala suerte que memorizar el nombre le cueste un poquito más.
............Cada vez que me sugiere que me caliente un plato de "camisas sucias" se me quitan las ganas de cenar.
martes, 2 de marzo de 2010
Explicación para tontos de una burla elegíaca
lunes, 8 de febrero de 2010
La friqui verdad
............César: “Tempus fugit”.
............(Carrión hijo de puta…)
............C: Ése es el título de un episodio de Expediente X, así que será lo que diré que te has tatuado.
............J: ¿Dirás que me he tatuado el título de un episodio de Expediente X?
............C: Sí, y además, éste será el recuento: una jugada de fútbol americano y el título de un episodio de Expediente X. Hay que ver lo friqui que eres.
............J: No es una jugada de fútbol americano, sino mi fecha de nacimiento. Y pensando en hacerme el segundo, me he dado cuenta de que estoy un poco obsesionado con el tiempo…
............C: Sí, eso es lo que dices, que ambos tatuajes tienen que ver con el tiempo, ¡pero yo le diré a la gente la verdad!, ¡la friqui verdad! ¡Ju, ju, jua, ja, ja, ja, ja, ja!
............(…)
............J: ¿Ya te has quedado a gusto?
............C: Sí.
............J: Bien.
lunes, 11 de enero de 2010
Los Gafapásticos
............La noche del sábado quedé con una amiga para cenar. Unas cañitas y unas tapas en un sitio muy agradable y pagable y la perspectiva de ver un conciertillo en un 'pub' igualmente agradable, pero menos pagable. Ya había estado otras veces, en otros conciertos, y me gusta descubrir que existe una serie de clientes habituales. Se ve que tengo la necesidad de encontrar puntos de referencia en este fluir continuo que es el devenir.
............Junto a la barra, acodados con la expresión entumecida de un esquiador de fondo*, estaban los gemelos bufanderos. Los dos canosos, brumosos por el humo del local, con un cubata en la misma mano y una chaqueta que los diferencia; uno, roja, otro, negra. Y quizás se la cambien si ligan, para pillar los dos. Cosas de la solidaridad.
............Una vez vistos los gemelos y habiéndolos asimilado como baliza en el continuo espacio tiempo, nos sentamos, pedimos dos 'gin-tonic' y esperamos a que el concierto empezara. Se me ocurre que el conjunto bien podría llamarse Los Gafapásticos, pero con ciertas peculiaridades. Me asombró descubrir que los tres integrantes llevaban bufanda y empecé a idear terribles complots de los pseudointelectuales para dominar el mundo. Podía ver como colonizaban Marte y clavaban una bufanda sobre la superficie, que ondeba majestuosa sobre el rojo horizonte.
............Pero cuando empezó el concierto, la cosa fue a peor. Parece que el cantante tenía hambre o una extraña fascinación fálica por los micrófonos. Mientras cantaba, se produjo un fenómeno que denominaremos fonofelación y que dificultaba por completo la dicción y, en consecuencia, la posibilidad de entender algo de lo que cantaba.
............Mi amiga y yo nos miramos. Y sabíamos que íbamos a decir lo mismo: el batería parece una señora mayor. Es cierto. Eso es que debe ser buen músico, porque ha contraído el Síndrome de Paul McCartney, al que un día veremos con rulos y bata. Entonces, sin remedio ni duda posible, advertimos que el cantante se parece a Raphael y el guitarrista, a Eugenio. Todo cambió.
............Sí, en efecto, somos malos. Pero, gracias a la maldad, conseguimos disfrutar del concierto. Es una oportunidad irrepetible ver a la señora McCartney tocar la batería, a Raphael dar placer a un micrófono y a Eugenio tocar la guitarra. Eso sí, echamos de menos sus chistes.
lunes, 21 de diciembre de 2009
Mis veranos salvajes (II)
............Cuando mis oídos reconocían la melodía que indicaba las cinco de la tarde, abandonaba los muros de la parcela y corría en libertad por las polvorientas calles, lejos del esperpento cronométrico. Allí me esperaban los desheredados de la playa, entre los cuales tenía el honor de contarme. Lindando con la parcela del chalet, se abría entre los descampados un barranco considerable que finalizaba en el mar y en cuyas profundidades pasábamos las horas.
............Aquel verano descubrimos el placer por la velocidad, gracias a la utilización de objetos de desecho —también conocidos como 'basura'— como vehículo experimental. Los materiales fueron diversos, pero la forma de conseguir velocidad variaba poco y se basaba en los principios físicos que sustentan la ley de la gravedad. Es decir, nos tirábamos ladera abajo.
............Sin embargo, como ya he advertido, la evolución de los medios de transporte progresó con rapidez. De las primeras persianas de plástico que se deshacían al primer golpe de piedra, pasamos a los mullidos colchones mugrientos, que nos proporcionaban estabilidad y buena amortiguación. No obstante, queríamos mejorar la sujeción y lograr un descenso controlado y no tardamos en lograrlo.
............El control del descenso partía de la posibilidad de utilizar una escalera de desagüe bien delimitada por muros de hormigón. Y la sujeción y protección nos las proporcionaba una enorme nevera desprovista de puerta. Resultó que la nevera encajaba a la perfección entre los dos muretes de la escalera, tenía la rigidez necesaria para soportar los golpes al finalizar cada escalón y podía albergar a dos ocupantes gracias a una perfecta ergonomía.
............El plan no tenía fisuras. Además, en aras de la seguridad, atamos el extremo de una cuerda a la nevera y el otro a la celosía de la valla de un chalet cercano. Mientras dos afortunados disfrutaban del descenso, otros dos, con las manos enguantadas, iban frenando progresivamente el ingenio hasta detenerlo suavemente al final de la escalera. Debo señalar que el final de la escalera consistía en un talud de unos seis metros de altura que terminaba en el fondo del barranco. Aunque esta distancia se suavizaba gracias a que los vecinos eran bastante cerdos y tiraban desde el talud todos los restos de la poda de sus casas.
............Los primeros en probarlo fuimos el chulo atérmico, con su cazadora de cuero, y yo. El viaje fue un éxito: rápido, emocionante y “seguro”. Además, cuando el abismo se abría al final de las escaleras y el cosquilleo de la muerte te rondaba la nuca, enseguida notabas cómo se tensaba la cuerda y te detenías sin mayor contratiempo.
............Pero, tras una tarde de viajes en nevera, una enorme figura se recortó en el horizonte. A contraluz, sobre el sol naranja, distinguimos la silueta circular de un tipo al que conocíamos como “Calabazo” por su similitud física con el vegetal aludido. Él, de la misma edad que nosotros —unos ocho años— se enorgullecía de su apodo y hacía de su corpulencia una materialización del poder que ostentaba. No dijo nada. Sólo miró la nevera y nos miró a nosotros. Después, se subió.
............La nevera se balanceaba y crujía al borde del escalón. El chulo atérmico y yo nos miramos con gravedad mientras cogíamos la cuerda con fuerza. Otros dos amigos empujaron la nevera y el enorme leviatán bajó a una velocidad endiablada. La cuerda se deslizaba entre nuestros guantes sin que pudiéramos frenarla de ninguna manera. Cuando empezó a salir humo, supimos que no podríamos hacer nada y abrimos las manos, confiando en que el anclaje a la celosía sería suficiente. Pero no lo fue.
............Calabazo llegó la final de la escalera y la cuerda se tensó hasta el límite. Era fuerte, no se partió. Al contrario, entre la cabeza del chulo atérmico y la mía silbó el ladrillo arrancado de la celosía y siguió la suerte de la nevera. Calabazo aterrizó de bruces sobre la montaña de rastrojos y la nevera le cayó encima como un extraño sarcófago sideral. Desde debajo surgía un llanto desconsolado. Aquel día habían tirado una veintena de rosales moribundos.
............Entonces aprendí algo que me ha servido el resto de mi vida: unas rosas y un agradable paseo en descapotable pueden ablandar a la persona más insensible.
jueves, 3 de diciembre de 2009
Barbas
............Si mañana no tuviese una importante entrevista de trabajo, ahora mismo luciría el magnífico bigotazo que paseaba Pancho Villa.
miércoles, 11 de noviembre de 2009
Los feos también se mueren
............Era una tarde perfecta: hacía frío y estaba nublado, con amenaza de pronta oscuridad y lluvias repentinas. Mi primer 1 de noviembre en el cementerio empezaba con buen pie; la ilusión se revolvía en mis intestinos y dilataba mi ano mientras fantaseaba con fuegos fatuos, misas negras, necrófagos, necrófilos, necrofagófilos y necrofilófagos. Nada me hacía sospechar que ya los primeros paseos entre las calles de Villa Tieso serían decepcionantes: los fuegos fatuos eran unos poco espectaculares cigarros encendidos; lo más parecido a una misa negra que presencié fue un corro de señoras cotorreando, ataviadas con sus chándales-pijama ceremoniales; el grupo de los “necros” se componía básicamente de señores con camisetas del Real Madrid CF y más viejas en chándal-pijama, y para colmo, ninguno de ellos comía o fornicaba nada descompuesto. A pesar de este primer disgusto, me rehice como pude e intenté continuar con buen ánimo mi excursión por el valle de la muerte, pero me fue imposible. Esperando encontrar consuelo en los panteones y los nichos, con sus tenebrosas fotos de fallecidos y sus lacrimógenas inscripciones, comprobé que absolutamente TODAS las señoras enterradas allí eran uno de los de Cruz y Raya disfrazado de vieja.
............En ese momento mi sangre empezó a hervir, pero me contuve, tal vez presagiando que lo peor estaba por llegar. Mientras caminaba apretando puños, noté una mirada en la nuca. Me giré y allí estaba, en el nicho que acababa de pasar, la fotografía del hombre más horrendo, más absurdamente atrofiado y feo de cojones que vi jamás. Fuera cual fuera su estado de descomposición actual, su cadáver tendría mucho mejor aspecto que su foto. Lo único con lo que la naturaleza había bendecido a aquel hombre había sido con una muerte prematura, sin duda alguna. Y, entonces, cuando fui a buscar el nombre de aquel infortunado hombrengendro, toda la rabia contenida hasta el momento afloró en mi abultado y firme pecho. El nicho pertenecía... ¡a la familia HERMOSO! ¡¡¡Ese infraseñor se llamaba Don Hermoso!!! ¿¿¿Pero qué clase de broma macabra era ésa??? Empecé a fantasear con la idea de sacarme del bolsillo un cincel imaginario y terminar para siempre con aquel monumento al despropósito. Me vi a mí misma cambiando “Familia Hermoso” por “Familia FEO DE COJONES”, y a continuación añadiendo: “Tu mujer y tus hijos nunca te olvidarán... PORQUE NO PUEDEN, CABRÓN”. Pero lo dejé estar, y salí de allí lo más rápido que pude, furiosa.
............De nada habría servido, en cualquier caso. Todo el maldito lugar era un atentado al buen gusto y la coherencia: nichos adornados con cactus gigantes, propaganda del Carrefour apilada sobre tumbas anónimas (práctica conocida como 'telemárketing extremo'). Incluso las flores de plástico competían con las reales por ver cuáles olían más a podrido. ¡Si hasta me topé con un puto P-L-A-T-A-N-E-R-O! ¿Qué miembro de la familia real llevaría un platanero como homenaje a sus muertos? Ni Marichalar haría eso, oiga. En definitiva, un cementerio de chichinabo, al que no pienso volver hasta que me convierta en uno de los de Cruz y Raya disfrazado de vieja.
