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miércoles, 13 de octubre de 2010

En el jardín de los Finzi-Contini

Capítulo IV: La burocracia italiana

Una vez instalados en Ferrara y con transporte asegurado, tuvimos que resolver distintos problemas de despachos. El más elemental de todos era el ‘codice fiscale (una especie de empadronamiento que el gobierno italiano exige para tener controlado quien vive en sus fronteras. Se pide para firmar cualquier tipo de contrato). que amablemente nuestro casero –su madre mediante- nos resolvió por ser demasiado fatigoso para unos recién llegados a Italia. No obstante este no era el único paso burocrático que nos tocaba dar. La chica que va de acá para allá debe vacunarse mensualmente para poder sobrevivir al estrés de compartir piso conmigo y necesitaba de alguien capacitado de forma oficial. Algo así como un médico o un enfermero, imagino.

Así pues nos fuimos al hospital de Ferrara a ver quien era el guapo que se atrevía pinchar a La chica que va de acá para allá. Cuando entramos en el vestíbulo nos quedamos con la boca abierta:

La Chica Que Va De Acá Para Allá: Madre mía, parece un museo.

Josef: Es que los italianos tienen un terrible necesidad de hacer de cualquier cosa algo monumental. El otro día entré en el baño de la facultad y tenía una bóveda de cañón con casetones y pilastras adosadas. Todo esto rematado con altorrelieves barrocos, claro.

Sin embargo cuando pasamos del vestíbulo la impresión fue distinta. Como que toda esa famosa monumentalidad italiana se borraba:

Josef: Por dios, si parece un búnker de la Segunda Guerra Mundial.

LCQVDAPA: O de la primera…

Fuimos a la oficina de servicio al público que nos mandó al jefe de enfermeros que nos mandó a la oficina central que nos mandaron a la torre más alta del castillo más oculto de la montaña más lejana. Así es la burocracia italiana. Pretenden prever cada situación posible por lo que te piden hacer mucho papeleo. No quieren que nada quede al azar. Y para todo ello tienen un sinfín de departamentos, comúnmente descoordinados que no se conocen entre ellos y no se aclaran. Unos te dicen: si, este papel vale y otros te dicen que ese papel no te vale ni para limpiarte los mocos.

El caso es que esa bonita mañana de septiembre en la que buscábamos alguien capacitado para ponerle la vacuna a La chica que va de acá para allá comenzaba a parecerse a esa prueba que mis adorados Astérix y Obélix tuvieron que sufrir en sus particulares Doce Pruebas (escena que tanto gusta César Noragueda). Así que para superar nosotros tan difícil prueba tuvimos que hacer como los héroes galos. No dejarnos marear y marear nosotros a los burócratas del imperio romano, en este caso, italiano. Todo fue fruto del famoso furor impulsivo de La chica que va de acá para allá, que ya me imaginaba a mi poniéndole la vacuna sin mucho tino. Harta de buscar formularios imposibles comenzó a perseguir a cada funcionario que se le cruzaba hasta que le daban una solución válida. Y así a golpe de furia y de grito, consiguió un flamante médico de cabecera al que acudir para ponerse la vacuna y cuando estemos malitos.

Veremos si para verle no nos exige el vellocino de oro.

sábado, 2 de octubre de 2010

En el jardín de los Finzi-Contini

Capítulo III: Las bicicletas no solo son para el verano

Cuando llegas a Ferrara desde el sureste de España te das cuenta de dos cosas: que la naturaleza puede ser verde y que hay más bicicletas que coches. No en vano, cuando se llega a esta ciudad por carretera hay un cartel que dice: Ferrara, ciudad de las bicicletas. La chica que va de acá para allá y yo nos pasamos los primeros días comprando cosas necesarias para comer y para hacer nuestra vida medianamente cómoda, como por ejemplo la nutella (imprescindible en Italia). Mientras tanto la colonia de estudiantes españoles Erasmus en Ferrara iba entendiendo también dos cosas: la primera, que aquí se necesita una bicicleta para moverse. Y la segunda, que nadie compra una bicicleta. Ejem, nadie compra una bicicleta de tercera mano, claro. Lo curioso es que el mercado de las bicicletas de segunda mano y de ocasión tampoco tiene mucho éxito. Parece ser que la gente prefiere que su bicicleta tenga un poco más de rodaje y las compra de tercera o cuarta mano.

‘Comprar’ una bicicleta de tercera o cuarta mano es algo así como una gymkhana porque la tienda no tiene un local fijo. Al contrario, se encuentra esparcida por toda la ciudad, y únicamente abre por las noches. Eso sí, toda la noche. Además su sistema de venta es al más puro estilo IKEA: tú te la buscas, tú te la montas. Lo mejor de todo es que las bicicletas solo te cuestan lo que te cueste la reparación. Lo cual deriva en que todas las tiendas de bicicletas nuevas te venden además repuestos para las viejas y tienen un taller de reparación porque el negocio está ahí: en reponer y reparar, porque nadie compra bicicletas en Ferrara.

Así que visto este panorama, a La chica que va de acá para allá y a mi nos iba entrando una creciente ansiedad por ‘comprar’ nuestras bicicletas de tercera mano. La cuarta noche cuando casi toda la colonia española se había hecho con la suya no aguantamos más y nos fuimos a por la nuestra. ¿A que son bonitas?

PD: Acabo de pensar que a este paso dejaré de ser un ex-presidiario.

lunes, 31 de mayo de 2010

La rebelión de las máquinas

............El móvil se está quedando conmigo. Esta misma tarde he marcado el número de un amigo. Inmediatamente, una vocecilla electrónica me ha informado de que el teléfono marcado estaba desconectado o fuera de cobertura.
............Al rato, un mensaje ha señalado que el número ya estaba disponible. De nuevo he llamado y la misma voz sintética me ha comentado que naranjas de la China y limones del Japón. A la media hora, otro mensaje e idéntico resultado. Dispuesto a no dejarme embromar, le he cedido la iniciativa a mi amigo.
............Hablando con él estaba cuando un nuevo mensaje ha llegado a mi receptor:
............"AVISAME MOVISTAR. El teléfono xxxxxxxxx sigue sin estar disponible. Por favor, inténtelo de nuevo más tarde".
............Mucho me temo que la rebelión de las máquinas ha llegado. Afortunadamente, como ha sucedido en España, se parece más a un programa de Los Morancos que al guión de Terminator.

jueves, 1 de abril de 2010

El señor Ikea

............El señor Ikea te vigila. Tú no lo sabes, pero dentro de cada tuerca Kröll hay una microcámara sueca de alta eficiencia energética. Es una cámara pensada sólo para seguir el proceso de montaje desde su Xanadú particular, sito en algún páramo siniestro de Oslo. En su enorme habitación, decorada con muebles de nombre tan impronunciable que no se pueden comercializar, el Señor Ikea se descojona a carcajada limpia de tu frustración como ebanista dominguero. También se vanagloria —claro que lo hace— de la eficiencia de su cámara, que no necesita ninguna batería porque se alimenta de tu ira contenida. El Señor Ikea no quiere invadir tu intimidad y la cámara se apagará en los tres posibles supuestos que establecieron en el consejo de administración:

............a) Finalización del montaje e instalación del mueble.

............b) Suicidio del usuario.

............c) Explosión intracraneal con hemorragia masiva.

............Sólo en los dos últimos casos el Señor Ikea se sentirá satisfecho y sonreirá mientras bebe brandy sueco en copas Homänn. Para él es importante sentirse realizado, ya que el Señor Ikea, como sus muebles, es un hombre hecho a sí mismo.

............Próximamente presentará su última idea revolucionaria: un ataúd de montaje ultra rápido. Según se dice, será tan fácil de montar que apenas dará tiempo a sentir el hálito de la muerte antes de caer fulminado por el último supuesto. O por hartura, que es lo mismo.

sábado, 20 de febrero de 2010

Extrarrejas

............Lo malo de estar extrarrejas es que estoy fuera.
............A veces tengo la sensación de que mis genes estaban compuestos para adaptarme a vivir allí dentro, en el zitio eze. No fue así, pero pude existir. Hay un abismo entre vivir y existir, son matices semánticos que llevan a mundos distintos. Estuve existiendo durante tantos años a modo de hongo, pululando por esos espacios tan limitaditos, tan cerrados, que me sobra aire ahora. Y todo el mundo sabe que los hongos con demasiado oxígeno se ahogan y se engurruñan. Ya, ya sé que podría existir a modo de liquen, que es otro estatus, como el que pasa de cajero de supermercado a banquero de ventanilla, y así comenzar la carrera hacia eso que se llama vivir. Pero es que me he quedado pegado a las piedras y lo que me ha ocurrido es que me he mineralizado. Y así no hay quien viva, porque, con tanto cristalillo, me dan agujetas en los pensamientos y me quedo en suspenso, o en 'stand by' pero sin pasar nunca a 'by'.
............Lo malo de estar extrarrejas es que he perdido importancia. Ahora sí que no soy nadie. Y me veo a mí mismo con esta pinta de candidato a cola de comedor social y se me hunden las mejillas. Al menos dentro era el encargado de avisar cuando fallaba el sistema de chorro de vapor, un sistema ideado para abotagar a los gallitos. En todas las celdas había una especie de sistema antiincendios, pero hecho para echar chorros de vapor a ciento dos grados centígrados, activado cuando a alguien se le iban los cables. Un sistema tan simple aplatana al más pintao. Y fui yo el que lo inventó. A mí me robó la patente un pánfilo y yo le dejé muy clarito que las ideas no se roban, haciéndole tragar un kilo de sal para suicidarle involuntariamente a la japonesa.
............"El Rey Olla Exprés", me llamaban entre rejas.
............Y ahora soy un rey caído.
............Lo malo de estar extrarrejas es que ni siquiera me pica el cuello por la mugre de la camisa.
............Lo malo es que ni siento y dudo si tan siquiera existo.

jueves, 21 de enero de 2010

El poder de la palabra

............Aquella aciaga mañana me pesaban los párpados más que de costumbre. Nada más poner el pie en la calle, una ráfaga de viento helado me selló los labios y me entornó aun más los ojos. El viaje en metro fue tan agobiante como siempre. Decenas de libros de tapas duras me laceraban el cuerpo como un bosque de aristas especialmente pensado para incomodar al usuario. Sin embargo, una idea se mantenía fija en mi mente. Podía visualizarla con la claridad de la certeza absoluta y en esa visión me evadía del hostil alrededor.

............Llegué a Ciudad Universitaria y divisé mi objetivo. La mole gris tormenta de la Facultad de Ciencias de la Información engullía a los primeros estudiantes, que acudían en un goteo incesante de zombis mañaneros. Mis andares eran también torpes, no quería llamar la atención. Bajo mi abrigo, todo el cuerpo en tensión. Los puños apretados dentro de los bolsillos. Y, en la mirada, la chispeante determinación del que actúa movido por un incontestable imperativo moral. No había nada que pudiera detenerme.

............Subí las escaleras, sintiendo los nervios a flor de piel y callándolos a golpe de escalón tras escalón. Llegué al último piso con la luz del invierno madrileño filtrándose a través de los cristales sucios del enorme lucernario. El haz de luz, frío y bien definido, enmarcaba la puerta de mi clase de primero de Periodismo. Todo marchaba según el plan. Los veinte minutos de adelanto con los que había salido de casa eran más que suficientes para asegurarme la soledad del aula.

............Entré en la estancia de puntillas y me moví con una agilidad felina hasta la mesa del profesor. Hacía ya tiempo que había llamado mi atención la profusa botonería tecnológica que tapizaba la parte posterior del mueble. Quizá mi irracional devoción por las películas de James Bond acrecentó aun más el magnetismo de aquel ingenio multifuncional. Me senté y sentí el poder del malo de la película. A izquierda y derecha se repartían equipos de sonido, vídeo, DVD, clavijas, enchufes indeterminados y el punto clave de mi plan: los controles de audio del micrófono del profesor.

............Tocaba Historia Universal Contemporánea. Ése era el título bajo el que se refugiaba un profesor ególatra, mesiánico e hipócrita para tratar de acrecentar aun más su ego, que comenzaba a dejarle inservibles los agujeros del cinturón. Cansado de sus constantes peroratas autocomplacientes y de su pertinaz autobombo, decidí que fuera él la víctima de la pregunta que me tenía sin dormir y cuya resolución estaba próxima: ¿qué pasa si se ponen al máximo todos los controles de audio?

............Tras girar las ruedecitas hasta el valor más alto de su escala numérica, me senté a hacer como que leía el periódico. La clase se fue llenando paulatinamente de pies que se arrastraban desganados hasta su silla. Por fin llegó el orondo docente, acompañado de una miembro de su cohorte de lameculos, que portaba un mapamundi y el esperado micrófono.

............Sentí que me estallaba el corazón durante el breve lapso de tiempo transcurrido entre el posicionamiento del micrófono sobre la mesa y su maniobra de enchufado, llevada a cabo por la enchufada. Se escuchó un sonoro “paaaf”, tras el que sobrevino un sonido similar al que emiten las torres de alta tensión. Pero sólo yo me había percatado, ya que el resto de los compañeros todavía hablaban entre ellos.

............Entonces, el profesor se sentó en la silla y se aproximó hasta quedar literalmente encajado en la mesa. El momento esperado era inminente. No podía dejar que los tímpanos de mis allegados de pupitre reventasen. Mi conciencia no podría con ello, así que les dije en voz baja, pero firme: “Tapaos los oídos, venga, ya, hacedlo”. Me miraron con una mezcla de extrañeza y miedo y me hicieron caso.

............Para entonces, la boca del gurú del efectismo tendencioso se había acercado peligrosamente a la cabeza perforada del micrófono. Sólo se llegó a escuchar un principio de “buenos días”. Enseguida se colapsaron los altavoces y un coro de pitidos diabólicamente agudos se expandió por la clase, sembrando el dolor y la desorientación.

............Pude ver cómo mis compañeros se llevaban las manos a los oídos y se retorcían sobre los bancos. El profesor intentaba pulsar desesperadamente la tecla de apagado, pero la tortura sónica no le permitía actuar con precisión y sus dedos gordos se estrellaban contra alguna otra tecla equivocada. Después, se fundió el equipo y los altavoces dejaron de emitir aquel sonido robado al infierno. Todavía se escuchaban los gritos de mis compañeros, cuando tuve que enfrentarme con la mirada de mis allegados de pupitre. Sus ojos nadaban entre el agradecimiento y la reprobación.

............Gracias a aquella operación táctica, aprendí algo que me ha servido el resto de mi vida: el poder de la palabra no depende de su volumen.

sábado, 9 de enero de 2010

Conversaciones con la señorita S. Capítulo III: El zumbidito

............Señorita S: ¿que apuestas?
............(Sobre cuánto tardaré en ponerme cianótico desde que empezamos una conversación)
............César: Es lo último que te dije ayer, pero se ve que te fuiste antes de recibirlo.
............SS: pero de que habablamos?
............(Demiurgo mío, dame paciencia…)............C: De los cacos y los asesinos que llaman a la puerta de casas a las nueve de la noche en calles transitadas.
............SS: ah y que tiene que ver eso con las apuestas?
............(…)
............(Tic en el ojo izquierdo)
............C: Dije que quería ver las apuestas que se harían sobre ti, con un paraguas, contra los dos cacos.
............SS: hombre si yo doy con el paraguas hago daño
............(No necesitas un paraguas para eso… ¡Sólo el Messenger!)
............C: Sí, pero creo que con eso te libraras de los dos.
............SS: en esta vida o muerdes tu o te muerden y yo por mucho tiempo he sido la que me han mordido
............(No lo suficiente…)
............C: Sí, pero insisto en que eso no haría que pudieras con los dos cacos sirviéndote de un paraguas.
............SS: es que antes has dicho que si
............(¡Aún no lo entiende! ¿Por qué? ¡¿Por qué?!)............C: Me he comido un 'no' entre 'pero' y 'creo'. Mil perdones.
............(¡Y tú no te has dado cuenta de que ‘libraras’ no es futuro simple del indicativo!)
............SS: a ¿Ves tu tb cometes errores de teclados?
............C: Naturalmente. Cometo errores, como todo el mundo.
............(Por ejemplo, a veces, ¡la naturaleza!)
............SS: claro
............La señorita S te ha enviado un zumbido.............(¡Muerte y destrucción!)
............SS: uix perdon. Ha sido magia potagia
............(¡Ha sido gilipollez congénita!)
............C: Habrá que llamar a Iker Jiménez.
............SS: ah no se quien es
............(No sé por qué no me sorprende…)
............C: Un embustero impresentable que conduce dos programas sobre fantasmas, extraterrestres y demás zarandajas.
............SS: no entiendo
............(¿Qué? ¿¿Qué es lo que no entiendes ahora??)............SS: es un escritor?
............(Je, je… Ji, ji… ¡Jua, ja, ja, ja, ja, ja!)
............C: También publica libros; pero se dedica principalmente a presentar un programa de radio y otro de televisión sobre para(sub)normalidades, diciendo estupideces sobre abducciones, muertos que se aparecen y cosas así...
............(¡Muertos!, ¿ves?, ¡he dicho ‘muertos’! ¡Sal corriendo espantada!)............SS: y porque lo quieres llamar a iker jimenez?
............(Porque no puedo entender cómo no se ha enterado de que eres un filón de la para[sub]normalidad)
............C: Para que estudie tu caso de magia potagia con el zumbidito.
............SS: ah vale, es que ha sido que la fleca del raton pues estaba encima del zumbido y al teclear el teclado se ha echo el zumbido
............(Qué… ¡Qué explicación más brillante! ¡Qué dominio de la lengua!)............C: ¡Calla! Que le revientas la exclusiva a Iker.
............SS: no me da la gana de callar
............La señorita S te ha enviado un zumbido.
............(…)
............(Tic reiterado en el ojo izquierdo)
............C: Qué maja...
............La señorita S te ha enviado un zumbido.
............(Hija de la gran Utah…)............SS: si claro soy muy simpatica
............(Tanto como un mulo coceador)
............SS: ¿A ti no te marean los zumbidos?
............(Me ponen tan enfermo como tú)
............C: Un chiquirriquitín.
............SS: ah vale, pues si te pones el estado no disponible ni te enteras
............C: ¿No funcionan los zumbidos así?
............SS: no, ya veras haz la prueba, ponte en estado No Disponible
............La señorita S te ha enviado un zumbido.............SS: ¿Te has enterado?
............C: Vaya... Esto me va a ser de lo más útil…
............(¡… para pasar de ti!)
............SS: bueno espero que me des un beso en la mejilla porque enseñarte un truquito
............(¡Horror!)
............C: Este... ¿Te lo mando por correo?
............SS: o por aqui en el msn
............C: No creo que sea conveniente que meta los morros en la conexión...
............SS: por? Ah que estas c on tu amante o en el curro
............(¿?)
............C: Si meto los morros en la conexión, me llevaré una descarga tal que me quedaré frito para que me rebocen y me sirvan en la comida.
............SS: tan fea te parezco?
............(…)
............C: Me temo que todas las mujeres son feas si para darles un beso tengo que electrocutarme. Además, como ya sabes, estoy servido.
............(Codazo, codazo; guiño, guiño)
............(…)
............(¿¿Lo entiendes??)
............(…)
............SS: y una flor no me la puedes dar, que sin mi, no hubieras sabido como evitar los zumbidos

............(Nota mental: no volver a aceptar en la vida la ayuda de la señorita S; ¡que luego se pone tontorrona!)
............Atentos al próximo capítulo…

jueves, 7 de enero de 2010

Disculpen las molestias

............Saludos y feliz año nuevo, comprensivos lectores de El Expres[i]diario. Como todos ustedes —los cuatro— saben, era nuestra tarea para el Día de Reyes actualizar la página con algún texto deficientemente redactado, que le hiciera gracia sólo a la autora y con mucha caca por encima, agitada y batida, gracias; el caso es que, debido a fallos técnicos ajenos a nuestra voluntad, esto nos ha sido imposible.
............Todo empezó a las 00:00 horas zulú, que no sé qué significa pero en las series queda muy aparente, del propio día 6. Inesperadamente, nuestros servidores "_Buen rollo_" y "_Ganas de vivir_" (servidores donde almacenamos toda la información y recursos necesarios para llevar a cabo las actualizaciones de la página) fueron atacados, por sorpresa y a traición, desde otro servidor más potente que pudimos identificar como "_Mi_Madre_". Los ataques a nuestros servidores fueron lo suficientemente violentos como para conseguir una caída que duró casi dos horas. Fue entonces cuando decidimos contraatacar enviando dos peligrosísimos troyanos a los servidores "_Mi_Madre_" y "_Mi_Hermana_" (que descubrimos que también andaba metido en el ajo). Los troyanos en cuestión fueron programados por nosotros mismos, durante las dos horas que duró la caída, para que penetraran en el corazón de estos malévolos servidores y los petaran desde dentro causando el mayor daño posible. Al troyano lo bautizamos como "Se_va_a_vé_nun_follón_que_no_sabe_ni_dónde_s_ha_metío_.exe".
............Lamentablemente, no contábamos con el magnífico Firewall con el que se protege "_Mi_Madre_". Antes de que los troyanos pudieran entrar en su sistema, éste los detectó y los detuvo; el también magnífico antivirus que usa "_Mi_Madre_", desarrollado por la empresa mundialmente conocida "Reproches Madre e Hija Menor, Asociadas" (antivirus al que acertadamente llamaron "REBOTAYENTUCULOEXPLOTA Protecting System Fuckyou 2.0"), no sólo eliminó cualquier rastro del virus que pudiera quedar en su sistema, sino que además hizo una copia exacta adaptada a las vulnerabilidades de nuestro propio servidor núcleo, "_AutoestimZero_", y nos la enculó. Y claro, petamos.
............Así que por estas razones nos ha sido imposible actualizar a tiempo la web. En estos momentos seguimos intentando recuperarnos de los violentos ataques sufridos estas últimas horas, trabajando como podemos, usando únicamente nuestro pequeño servidorcito de emergencia "_Pablito_" —que, entre otras cosas, es bastante follable—, por lo que es muy probable que encuentren algún que otro fallo en la entrada; si es así, por favor, hágannoslo saber y lo solucionaremos en cuanto nos salga del chirri.
............Gracias y disculpen las molestias.

............Disclaimer: Si en el escrito encuentran ustedes algún disparate informático monumental, en realidad me importa un cojón de mico. De hecho, estoy casi segura de que los servidores no existen, son los padres.

lunes, 21 de diciembre de 2009

Mis veranos salvajes (II)

............En el chalet de mis abuelos está el reloj de pared más feo del mundo. Y esto no es un juicio de valor, sino una afirmación objetiva contrastable por cualquier universidad sita en Massachusetts. Bajo su carcasa de plástico dorado, flanqueada por dos columnas salomónicas, se esconde la precisa maquinaria japonesa que regía mi rutina estival. Cada vez que las terribles agujas retorcidas marcaban una hora en punto, una melodía electrónica inundaba el aire, haciéndolo irrespirable.
............Cuando mis oídos reconocían la melodía que indicaba las cinco de la tarde, abandonaba los muros de la parcela y corría en libertad por las polvorientas calles, lejos del esperpento cronométrico. Allí me esperaban los desheredados de la playa, entre los cuales tenía el honor de contarme. Lindando con la parcela del chalet, se abría entre los descampados un barranco considerable que finalizaba en el mar y en cuyas profundidades pasábamos las horas.
............Aquel verano descubrimos el placer por la velocidad, gracias a la utilización de objetos de desecho —también conocidos como 'basura'— como vehículo experimental. Los materiales fueron diversos, pero la forma de conseguir velocidad variaba poco y se basaba en los principios físicos que sustentan la ley de la gravedad. Es decir, nos tirábamos ladera abajo.
............Sin embargo, como ya he advertido, la evolución de los medios de transporte progresó con rapidez. De las primeras persianas de plástico que se deshacían al primer golpe de piedra, pasamos a los mullidos colchones mugrientos, que nos proporcionaban estabilidad y buena amortiguación. No obstante, queríamos mejorar la sujeción y lograr un descenso controlado y no tardamos en lograrlo.
............El control del descenso partía de la posibilidad de utilizar una escalera de desagüe bien delimitada por muros de hormigón. Y la sujeción y protección nos las proporcionaba una enorme nevera desprovista de puerta. Resultó que la nevera encajaba a la perfección entre los dos muretes de la escalera, tenía la rigidez necesaria para soportar los golpes al finalizar cada escalón y podía albergar a dos ocupantes gracias a una perfecta ergonomía.
............El plan no tenía fisuras. Además, en aras de la seguridad, atamos el extremo de una cuerda a la nevera y el otro a la celosía de la valla de un chalet cercano. Mientras dos afortunados disfrutaban del descenso, otros dos, con las manos enguantadas, iban frenando progresivamente el ingenio hasta detenerlo suavemente al final de la escalera. Debo señalar que el final de la escalera consistía en un talud de unos seis metros de altura que terminaba en el fondo del barranco. Aunque esta distancia se suavizaba gracias a que los vecinos eran bastante cerdos y tiraban desde el talud todos los restos de la poda de sus casas.
............Los primeros en probarlo fuimos el chulo atérmico, con su cazadora de cuero, y yo. El viaje fue un éxito: rápido, emocionante y “seguro”. Además, cuando el abismo se abría al final de las escaleras y el cosquilleo de la muerte te rondaba la nuca, enseguida notabas cómo se tensaba la cuerda y te detenías sin mayor contratiempo.
............Pero, tras una tarde de viajes en nevera, una enorme figura se recortó en el horizonte. A contraluz, sobre el sol naranja, distinguimos la silueta circular de un tipo al que conocíamos como “Calabazo” por su similitud física con el vegetal aludido. Él, de la misma edad que nosotros —unos ocho años— se enorgullecía de su apodo y hacía de su corpulencia una materialización del poder que ostentaba. No dijo nada. Sólo miró la nevera y nos miró a nosotros. Después, se subió.
............La nevera se balanceaba y crujía al borde del escalón. El chulo atérmico y yo nos miramos con gravedad mientras cogíamos la cuerda con fuerza. Otros dos amigos empujaron la nevera y el enorme leviatán bajó a una velocidad endiablada. La cuerda se deslizaba entre nuestros guantes sin que pudiéramos frenarla de ninguna manera. Cuando empezó a salir humo, supimos que no podríamos hacer nada y abrimos las manos, confiando en que el anclaje a la celosía sería suficiente. Pero no lo fue.
............Calabazo llegó la final de la escalera y la cuerda se tensó hasta el límite. Era fuerte, no se partió. Al contrario, entre la cabeza del chulo atérmico y la mía silbó el ladrillo arrancado de la celosía y siguió la suerte de la nevera. Calabazo aterrizó de bruces sobre la montaña de rastrojos y la nevera le cayó encima como un extraño sarcófago sideral. Desde debajo surgía un llanto desconsolado. Aquel día habían tirado una veintena de rosales moribundos.
............Entonces aprendí algo que me ha servido el resto de mi vida: unas rosas y un agradable paseo en descapotable pueden ablandar a la persona más insensible.

sábado, 21 de noviembre de 2009

Qué gran invento

............El lunes, mientras aguardaba un tren en la concurrida estación de Atocha, vi a un intérprete de envergadura esperando el suyo a Colmenar Viejo, con la mente perdida, como ha de ser, en un libro que no pude identificar. Sin duda, se trataba de Javier Aller, cuyo personaje más célebre es uno de los alienígenas que alteran el rutinario entorno de P. Tinto y de su desprendida media langosta, a los que ya no ilusionaba ni un buen par de tirantes. En una escena de la divertidísima película que rodó su tocayo, el pequeño y entrañable extraterrestre —ni ET, ni Pujol ni carámbanos fritos—, después de un trago a una botella, declara: “Qué gran invento, la gaseosa”, y acto seguido, eructa que es un primor.
............He de confesar que tuve el impulso de colocarme a su lado y, como quien no quiere la cosa, beber de mi lata, comentar: “Qué gran invento, el ferrocarril” y, a continuación, eructar sonoramente. Pero sospecho que no habría valorado como es debido tan sutil e ingenioso homenaje.

¿Entre los más buscados?

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