............Hemos consultado la previsión meteorológica y no parece que vaya a llover por aquellos lares más que el día 15. Así que hemos pensado que, ya que hurtáis bicicletas en Ferrara, podríais practicar el hurto de góndolas en Venecia, por si la cosa se sale de los cauces habituales cuando visitemos el villorrio. La 'cosa' es el mar, claro. Pero no sé si bastará con una cizalla para desamarrar las góndolas; sed previsores y tened a mano un serrucho o, en su defecto, una taladradora.
martes, 12 de abril de 2011
Carta a dos anfitriones
............Hemos consultado la previsión meteorológica y no parece que vaya a llover por aquellos lares más que el día 15. Así que hemos pensado que, ya que hurtáis bicicletas en Ferrara, podríais practicar el hurto de góndolas en Venecia, por si la cosa se sale de los cauces habituales cuando visitemos el villorrio. La 'cosa' es el mar, claro. Pero no sé si bastará con una cizalla para desamarrar las góndolas; sed previsores y tened a mano un serrucho o, en su defecto, una taladradora.
lunes, 17 de enero de 2011
Crónica de un premio anunciado
domingo, 16 de enero de 2011
En el jardín de los Finzi-Contini
jueves, 23 de diciembre de 2010
En el jardín de los Finzi-Contini
viernes, 10 de diciembre de 2010
En el jardín de los Finzi-Contini
CAPITULO VII: Vecinos Quejicas
Cuando nos encontrábamos en España La chica que va de acá para allá solía quejarse del ruido ambiental que con frecuencia atormentaba su estudio. Unas veces eran sus compañeras de piso: la que tenía puesto el hardcore a todas horas, la que se traía a todos sus colegas poligoneros para que no tuvieran que esnifar cocaína en la calle (animalicos, seguro que en la calle el subidón no era tan gordo por aquello del frío y tal), la que de vez en cuando se tomaba todas las pastillas que el psiquiatra le había mandado para llamar la atención y de paso a Urgencias a las cuatro de la mañana, o la que la llamaba su novio todas las mañanas para despertarla a eso de las ocho y cuarto con una estridente canción (esta ha sido de las mejores, la verdad). Otras veces eran los vecinos: las chinas del piso de arriba que andaban con tacones a las tres de la mañana en lo que sospechábamos era un burdel, la pareja folladora (mítica y añorada, era como tener un canal gratis de porno casero) o las innumerables obras y reformas a las que era sometida semana si, semana también la calle del piso de La chica que va de acá para allá, que ante este trajín continuo hizo acopio de un lema que para colmo y paradoja no nos hacía saber a susurros:
¡ESTOY HASTA LAS NARICES DE TANTO RUIDO!
Y entonces aprendió que hay más lágrimas derramadas por las plegarias atendidas que por las no atendidas. Su deseo se hizo realidad. Hasta tal punto que le da ‘cosica’ quedarse sola en nuestro maravilloso loft italiano de 55 metros cuadrados porque no se oye ni un alma.
Supongo que será cosa de vivir en el norte de Italia y que en el sur, más mediterráneos, resuelven los problemas como hay que resolverse: a gritos, pero nuestros vecinos han desarrollado un maravilloso sistema de discusión que no afecta al oido: mediante notitas en el panel comunitario del rellano principal. ¡Toma ya!
Os pongo un ejemplo:
El vecino del 2ºA está harto de que el vecino del 3ºB deje el coche en la entrada impidiendo el paso para salir con la bicicleta. Pues deja una notita.
A su vez, el vecino del 1ºC está harto de que alguien ‘que todos sabemos quien es ‘ deje huellas en el suelo por no limpiarse los pies en la alfombra los días de lluvia. Pues deja una notita.
Mientras tanto el vecino del 3ºB, el del coche, contesta al vecino del 2ºA, en su notita, por rayarle el coche y se empieza a cagar en la familia política del vecino del 1ºB por no cerrar la portería interna, pudiendo así entrar cualquiera al edificio.
El vecino del 1ºB arremete contra el vecino del 2ºB por poner la lavadora y el lavavajillas después de las 8 de la noche (esto es el norte de Italia, acordaros) y contra la vecina del 3ºA por salir con tacones antes de las 7.30 de la mañana y volver a casa con los tacones después de las 10 de la noche.
Al final las notitas están llenas de insultos en italiano y comentarios sarcásticos acerca de la inteligencia de unos y de otros. Los coches siguen aparcándose impidiendo el paso, la portería interna sigue quedándose abierta, los lavavajillas funcionan después de las ocho y los tacones se oyen antes de las siete y media de la mañana. O eso dicen. Porque estos italianos se quejan de nada y no saben lo que es vivir en un vecindario ruidoso. Porque yo me he leído sin ningún problema La Conjura De Los Necios cada noche y no he oído nada de eso que dicen que tanto les molesta.
martes, 16 de noviembre de 2010
En el jardín de los Finzi-Contini
jueves, 28 de octubre de 2010
En el jardín de los Finzi-Contini
CAPÍTULO V: Los bancos
En Italia hay bancos y cajas de ahorros. Esto no es muy diferente a España, la verdad. Y también tienen la culpa de la crisis. Esto, pese a las particularidades italianas, también es igual que en todo el mundo. La primera vez que fuimos a un banco en Italia fue para ingresar el alquiler al propietario de nuestro piso (que es más joven y friki que yo). El cajero era un hombre de unos cincuenta años. Se estarán imaginando ustedes, queridos lectores, a un hombre tal que así. Nada más lejos de la realidad. Era un tipo con el pelo canoso a lo afro y la piel más morena que la de Beyoncè. Un pendiente de brillantito; collar, pulsera, anillos y reloj de oro. Camisa desabrochada y gustaba de terminar sus frases diciéndole ‘bella’ a La chica que va de acá de para allá. Vamos, que el tipo parecía un compañero de correrías de este otro. La chica que va de acá para allá decidió que la próxima vez buscaríamos otro banco donde pagar el alquiler. No sé porqué, la verdad.
Así que nos informamos y por fin encontramos una entidad donde podíamos abrir una cuenta en la que nuestros padres nos depositaran el dinero sin sufrir esos sablazos bancarios llamados comúnmente comisiones. Pero claro, estaba el inconveniente de que teníamos que firmar como un montón de papeles. Afortunadamente La chica que va de acá para allá se ofreció para ser ella quien diera sus datos y estar fichada por si la policia la requería
La chica que va de acá para allá (LCQVDAPA): ¡Y una mierda!
Ejem,… sigo. El otro inconveniente de abrirnos la cuenta en esa entidad era que la mujer que nos atendió tenia más bigote que Schuster (y por esta vez, no estoy exagerando). La chica que va de acá para allá y yo nos quedamos anonadados:
Mujer Del Banco Con Bigote (MDBCB): Firme aquí*.
LCQVDAPA: Joder, vaya mostacho.
MDBCB: Ahora firme aquí*.
Josef: Es imposible que nadie le haya dicho nada todavía. Debe tenerlo hace años.
MDBCB: Firme aquí también:*
LCQVDAPA: No puedo dejar de mirarlo. Es hipnótico.
MDBCB: Por último, firme aquí*.
Josef: Me recuerda a mi padre de joven, cuando tenía pelo y bigote.
(*)En italiano en el original.
miércoles, 13 de octubre de 2010
En el jardín de los Finzi-Contini
Capítulo IV: La burocracia italiana
Una vez instalados en Ferrara y con transporte asegurado, tuvimos que resolver distintos problemas de despachos. El más elemental de todos era el ‘codice fiscale (una especie de empadronamiento que el gobierno italiano exige para tener controlado quien vive en sus fronteras. Se pide para firmar cualquier tipo de contrato). que amablemente nuestro casero –su madre mediante- nos resolvió por ser demasiado fatigoso para unos recién llegados a Italia. No obstante este no era el único paso burocrático que nos tocaba dar. La chica que va de acá para allá debe vacunarse mensualmente para poder sobrevivir al estrés de compartir piso conmigo y necesitaba de alguien capacitado de forma oficial. Algo así como un médico o un enfermero, imagino.
Así pues nos fuimos al hospital de Ferrara a ver quien era el guapo que se atrevía pinchar a La chica que va de acá para allá. Cuando entramos en el vestíbulo nos quedamos con la boca abierta:
La Chica Que Va De Acá Para Allá: Madre mía, parece un museo.
Josef: Es que los italianos tienen un terrible necesidad de hacer de cualquier cosa algo monumental. El otro día entré en el baño de la facultad y tenía una bóveda de cañón con casetones y pilastras adosadas. Todo esto rematado con altorrelieves barrocos, claro.
Sin embargo cuando pasamos del vestíbulo la impresión fue distinta. Como que toda esa famosa monumentalidad italiana se borraba:
Josef: Por dios, si parece un búnker de la Segunda Guerra Mundial.
LCQVDAPA: O de la primera…
Fuimos a la oficina de servicio al público que nos mandó al jefe de enfermeros que nos mandó a la oficina central que nos mandaron a la torre más alta del castillo más oculto de la montaña más lejana. Así es la burocracia italiana. Pretenden prever cada situación posible por lo que te piden hacer mucho papeleo. No quieren que nada quede al azar. Y para todo ello tienen un sinfín de departamentos, comúnmente descoordinados que no se conocen entre ellos y no se aclaran. Unos te dicen: si, este papel vale y otros te dicen que ese papel no te vale ni para limpiarte los mocos.
El caso es que esa bonita mañana de septiembre en la que buscábamos alguien capacitado para ponerle la vacuna a La chica que va de acá para allá comenzaba a parecerse a esa prueba que mis adorados Astérix y Obélix tuvieron que sufrir en sus particulares Doce Pruebas (escena que tanto gusta César Noragueda). Así que para superar nosotros tan difícil prueba tuvimos que hacer como los héroes galos. No dejarnos marear y marear nosotros a los burócratas del imperio romano, en este caso, italiano. Todo fue fruto del famoso furor impulsivo de La chica que va de acá para allá, que ya me imaginaba a mi poniéndole la vacuna sin mucho tino. Harta de buscar formularios imposibles comenzó a perseguir a cada funcionario que se le cruzaba hasta que le daban una solución válida. Y así a golpe de furia y de grito, consiguió un flamante médico de cabecera al que acudir para ponerse la vacuna y cuando estemos malitos.
Veremos si para verle no nos exige el vellocino de oro.
sábado, 2 de octubre de 2010
En el jardín de los Finzi-Contini
Capítulo III: Las bicicletas no solo son para el verano
Cuando llegas a Ferrara desde el sureste de España te das cuenta de dos cosas: que la naturaleza puede ser verde y que hay más bicicletas que coches. No en vano, cuando se llega a esta ciudad por carretera hay un cartel que dice: Ferrara, ciudad de las bicicletas. La chica que va de acá para allá y yo nos pasamos los primeros días comprando cosas necesarias para comer y para hacer nuestra vida medianamente cómoda, como por ejemplo la nutella (imprescindible en Italia). Mientras tanto la colonia de estudiantes españoles Erasmus en Ferrara iba entendiendo también dos cosas: la primera, que aquí se necesita una bicicleta para moverse. Y la segunda, que nadie compra una bicicleta. Ejem, nadie compra una bicicleta de tercera mano, claro. Lo curioso es que el mercado de las bicicletas de segunda mano y de ocasión tampoco tiene mucho éxito. Parece ser que la gente prefiere que su bicicleta tenga un poco más de rodaje y las compra de tercera o cuarta mano.
‘Comprar’ una bicicleta de tercera o cuarta mano es algo así como una gymkhana porque la tienda no tiene un local fijo. Al contrario, se encuentra esparcida por toda la ciudad, y únicamente abre por las noches. Eso sí, toda la noche. Además su sistema de venta es al más puro estilo IKEA: tú te la buscas, tú te la montas. Lo mejor de todo es que las bicicletas solo te cuestan lo que te cueste la reparación. Lo cual deriva en que todas las tiendas de bicicletas nuevas te venden además repuestos para las viejas y tienen un taller de reparación porque el negocio está ahí: en reponer y reparar, porque nadie compra bicicletas en Ferrara.
Así que visto este panorama, a La chica que va de acá para allá y a mi nos iba entrando una creciente ansiedad por ‘comprar’ nuestras bicicletas de tercera mano. La cuarta noche cuando casi toda la colonia española se había hecho con la suya no aguantamos más y nos fuimos a por la nuestra. ¿A que son bonitas?

PD: Acabo de pensar que a este paso dejaré de ser un ex-presidiario.
sábado, 25 de septiembre de 2010
En el jardín de los Finzi-Contini
Capítulo II: el viaje
Y por fin llegó el gran día. El 17 por la mañana. Muy por la mañana. Tan de mañana que para mi que aún estábamos en el día anterior. Nos levantamos con tiempo suficiente, pero como no podía ser de otra forma nos fuimos con el tiempo pegándonos patadas en el culo. Así que llegamos al aeropuerto cuando faltaba menos de una hora para que abrieran la puerta de embarque. Y La chica que va de acá para allá dijo:
LCQVDAPA:¡Cómo no lleguemos a tiempo y no podamos irnos a Ferrara me llevas a caballito, a nado y a coscoletas!
Pero esta chica es una exagerada. Llegamos a tiempo al mostrador de facturación. A tiempo de que nos metieran un sablazo ‘made in compañía low cost que parecen baratos pero en realidad no’:
Señorita del mostrador: ¡Uy…! vuestras maletas pesan más de lo permitido. Para ser precisos el sobrepeso es equivalente a dos colibrís apareándose.
LCQVDAPA: ¿Y eso es malo?
Señorita del mostrador: ¡No! ¡Para nada! ¡Qué va! Solo son cuarenta euros (para nosotros).
LCQVDAPA: ¡Ahh! ¡Vaya! ¡Qué maravilla! Sohijaputa…
Así que después de llegar con el tiempo un pelín justo. Después de llegar con el tiempo un pelín más justo porque la ‘Compañía low cost que parecen baratos pero en realidad no’ nos dijeron que teníamos un sobrepeso equivalente a dos colibríes apareándose y por tanto nos reclamaron cuarenta ‘napos’(así, por la cara, porque les apetecía darse el gustazo), llegamos a la puerta de embarque. Deseosos de pisar ese avión que nos llevaría a la tan ansiada y esperada Ferrara. Ciudad soñada por ambos durante meses. Rica en jardines y fuentes. De gentes afables y amables…
¡JA! ¡Y UNA MIERDA!
En la puerta de embarque se encontraba una especie de personaje con barriga de similar a una esfera terráquea y cara de cerdito dispuesto a succionarnos hasta el último euro de nuestras vidas a costa de reglas sacadas de la manga cual prestidigitador o ilusionista. Y para colmo no hablaba español salvo las palabras que quería que se le entendieran bien:
Hombre Con Cara De Cerdito (HCCDC): This maleta can´t go in the plane. You facturar. Diez euros.
LCQVDAPA: ¿Por qué? ¿Qué pasa?
HCCDC: Mucho peso. You facturar. Diez euros
LCQVDAPA: ¿Mucho peso? ¡Le quito los libros, espera! ¿Quién quiere libros? Snif…
HCCDC: Hmmm… You boyfriend too facturar.
Josef: ¿Quién? ¿Yo? No te entiendo, como no me hables en español…
HCCDC: French?
Josef: Español…
HCCDC: German?
Josef: ¡Español!
HCCDC: Norwish?
Josef: ¡ESPAÑOL, COJONES!
HCCDC: ¡Eh, eh, tranquilo o te vas fuera!
Josef: gnrsbhsffforrwwputahhffgdmamonkkk…
HCCDC: Diez euros más.
Al final embarcamos con todas nuestras cosas y sin tener que soltarles un duro más (les parecía poco lo que habíamos pagado cada uno por barba)gracias a que otros pasajeros muy solidarios nos hicieron hueco en sus mochilas de mano, que pesaban poquito. El tío imbécil de la puerta de embarque aún quería impedir que hiciéramos esto porque en el manual del buen saqueador no aparecía. Llegamos a Ferrara y a nuestro piso que es tal cual lo imaginábamos: pequeño, mono (¿he dicho mono?) y acogedor (y ahora he dicho acogedor; madre mia…).
martes, 14 de septiembre de 2010
En el jardín de los Finzi-Contini
miércoles, 8 de septiembre de 2010
Consejos para la vida moderna (IV)
miércoles, 16 de junio de 2010
Hortalizas asesinas
jueves, 10 de junio de 2010
Con bicho
domingo, 6 de junio de 2010
Cese de negocio
lunes, 31 de mayo de 2010
La rebelión de las máquinas
jueves, 27 de mayo de 2010
La cerradura equivocada
lunes, 24 de mayo de 2010
Último capítulo de 'Lost'. Así vivimos la previa.
............¡Eh! ¡Guardad esas 9 mm parabellum! ¡No voy a contar el final! Sólo quiero contar cómo vivimos las horas previas al último capítulo César Noragueda y yo.
............Al principio íbamos a verlo en Murcia. Nos reuniríamos en el piso de la Chica Que Va De Acá Para Allá a verlo con ella, la Zurda Que No Sabía Usar Tijeras, un amigo y una amiga de la Zurda Que No Sabía Usar Tijeras. Pero resulta que la Chica Que Va De Acá Para Allá tenía hoy a las nueve de la mañana un examen algo complicado como para que a las seis la despertáramos con nuestros "¡ooooh!" y aplausos varios. Tuve una "visión typical Lost" en el que la Chica Que Va De Acá Para Allá nos mataba a todos con un hacha por no dejarla dormir. Así que, con todo el dolor de mi corazón, decidí no verlo en su piso. Quedamos con su compañera en hacernos llamadas perdidas cada vez que alguien palmara. Tranquilos. No diré cuantas llamadas perdidas nos hemos hecho. Como en mi piso de Murcia cambiamos Cuatro por la MTV, quedaba descartado ver el último capítulo allí. No quedaba más remedio que verlo en casa de mis padres.
............Para hacer tiempo nos alquilamos una película en el maravilloso y variado videoclub de mi calle, donde se pueden encontrar magníficas películas como Beethoven 8. La rebelión de los cachorros o Anaconda 6. Perdida en Nueva York. Finalmente, nos alquilamos Millennium 1: Los hombres que no amaban a las mujeres, y sacamos conclusiones tan interesantes como las siguientes:
............"Tiene unas tetas muy feas".
............"Pone la misma cara cuando está follando, cuando está en la cárcel o cuando le están torturando".
............"Los suecos hacen películas que parecen telefilms".
............Cuando la película acabó, aún quedaban cinco horas para el último capítulo de Lost, así que decidimos dormir un poco no fuese a ser que nos durmiéramos a mitad de capítulo después de haber esperado varios años y nos cagaramos en la madre que parió a J. J. Abrams. Para colmo, en la maravillosa tele que el banco ese que patrocina la liga le regaló a mi padre, no conseguía sintonizar bien Cuatro. Ya me estaba viendo cogiendo el coche a toda pastilla a las seis de la mañana para ir a casa de César a ver el capítulo. Afortunadamente, a las seis todo estaba correcto.
............Cuando iba a empezar, la Chica Que Va De Acá Para Allá me mandó un mensaje para decirme que la había despertado el olor a churros y que, total, no estaba durmiendo nada y que iba a ver el capítulo. Cariño, perdóname cuando te diga "¡cabrona!" ¬¬.
............Luego, al final del capítulo, me llamó para decirme lo que me suele decir cuando termina un capítulo de Lost: "No he entendido nadaaaaa". A la Zurda Que No Sabía Usar Tijeras la oía gritar de fondo: "¡Vaya mierdaaa!".
............Y eso es todo. Me muero del sueño. Me voy a dormir un rato.
............PD: César y yo sí hemos entendido el final de la serie. Si alguien no lo ha entendido, escribidnos a nuestros correos. Por unos insignificantes cinco euros os lo explicaremos con todo lujo de detalles.
............PD2: Los comentaristas de Cuatro son tontos del culo. No se han enterado de nada y han demostrado saber muy poco.
